Troma la rescató del abismo y por supuesto, tiene mucho de su espíritu.
La historia sigue a un desanimado integrante de una banda de rock que, dentro de un supuesto bar —en realidad, se nota que es un sótano en el que colocaron cuatro asientos—, le cuenta a otro sujeto lo ocurrido un año atrás. Durante un viaje por carretera con sus amigos, quedaron varados en un antiguo campo de batalla de la Guerra Civil estadounidense.
Allí, a petición de Susan —una chica guapa a la que le gusta recitar a Edgar Allan Poe—, realizan una sesión espiritista y contactan con los fantasmas de unos soldados confederados. Estos les revelan la trágica historia de su capitán —que fue decapitado, ouch— y les piden desesperadamente ayuda para liberar sus almas atormentadas. Al terminar su relato, el rockero menciona que aquellos sucesos escalofriantes lo empujaron a tirarse al trago. O sea, simplemente buscó un pretexto, porque en la película no ocurre absolutamente nada.Los detalles curiosos que menciono:
-Una escena larguísima consiste únicamente en una conversación entre los amigos y unos fantasmas vestidos como soldados confederados. Hablan sobre el sufrimiento, la desolación y el destino de las almas después de una guerra. La voz espectral me agradó: tiene un estilo parecido al del asesino de Silent Night, Bloody Night (1972).
-La atmósfera es un tanto tétrica, y seguramente, si se hubiese incluido el susurro del viente, la experiencia sería mejor.
-Se presenta un flashback que recrea la Guerra Civil con una especie de balada folk de fondo. Es una interpretación emotiva, con una letra patriótica que, obviamente, no está disponible en Spotify y seguramente tampoco tenía derechos de autor. El coro se repite como 10 veces.
-El relato de la batalla me pareció interesante porque describe cómo murió el capitán. Los fantasmas también piden que entierren su cráneo, aunque, aparentemente, el presupuesto no alcanzó para comprar uno de utilería que no pareciera de plástico.
-Las actuaciones no son tan malas. Incluso Tony Malanowski, director, guionista, productor y editor de la película, interpreta a uno de los personajes importantes.
Lo horrible
-NO HAY UN SOLO MOMENTO DE HORROR, y la película se llama Night of Horror.
-Casi quince minutos están dedicados únicamente a mostrar el trayecto por carretera.
-La iluminación nocturna parece consistir en apuntar la cámara hacia las luces altas de un automóvil; durante el día, parece que simplemente la dirigieron hacia el sol. De hecho, ni siquiera aparece acreditado un director de fotografía.
-El audio es horrendo. Escuchar y comprender los diálogos exige muchísimo esfuerzo. Meh.
-La portada utilizada para promocionarla no tiene NADA que ver con la película y parece copiar un zombie de The Return of the Living Dead (1985).
-Son más de setenta minutos que jamás recuperaré, pero no sé si realmente me arrepiento. Sigo confundido. Me gusta el sufrimiento que ofrece el CIne B... en este caso, Z.
Trivia
-Lloyd Kaufman, el mero patrón de Troma, escribió que su secuela o reinterpretación, The Curse of the Screaming Dead se encuentra entre las cinco peores películas de su compañía. Es decir, estamos ante el equivalente cinematográfico de visitar el infierno y conocer cinco de los peores pecados jamás cometidos. Al menos, esa sí tiene zombies.
-El director Tony Malanowski tuvo una carrera sorprendentemente larga como editor y trabajó en varias producciones de Troma, incluida la infame Dinosaur Valley Girls (1996).
-Tal vez el mejor uso que se le podría dar a esta película sería proyectarla en una clase de Historia o Civismo de alguna escuela estadounidense.

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